5 de julio de 2010

La Alegria de Dios

La vida Cristiana en su totalidad, la paz, el gozo, los deseos de comunión, la bendición que recibimos a cada momento, todo esta contenido dentro del gran arsenal de la gracia de Dios y esa gracia es derramada abundantemente a cada momento sobre los hijos de Dios; por eso es que el estado natural de un cristiano debe ser vivir una vida de gozo, paz y alegría a cada instante, y con esa alegría y deseos de vivir contagiar a cada persona con la cual nos relacionamos diariamente; ese debe ser nuestro constante deseo y nuestra meta.
La cosa más importante para un cristiano debe ser desarrollar a cada momento una íntima, profunda y perfecta relación personal con Dios; ese estado de relación personal con nuestro Padre celestial produce una alegría incomparable que supera las luchas y las dificultades que podamos enfrentar como cristianos, y nos da la capacidad de poder ser más que vencedores en Cristo.

Compartir las experiencias de la vida cristiana es otro episodio interesante y emocionante. Definitivamente este evangelio tiene que ser predicado y anunciado antes que el Rey regrese, pero cuando nosotros nos involucramos en esa tarea, el gozo de Dios y de los Ángeles del cielo por un pecador que se arrepiente, viene a ser también nuestro gozo y nuestra alegría. Nosotros podemos ser motivadores en potencia para otras personas, dar aliento y esperanza a un mundo enfermo y necesitado del amor de Jesús, pero para poder lograr eso nuestra vida tiene que ser una fuente de alegría y gozo en el Señor.

Por años, y por tradición, el error de mucha gente ha sido pensar en un Dios gruñon que vive constantemente enojado, que solo está esperando que el hombre haga algo…, y allá va nuestro Dios a derramar toda su furia y su enojo; así, por años, muchas personas han vivido la "Vida Cristiana" en una constante penitencia y pena. Esto para nada es cierto, nuestro Dios es un Dios enfermo de amor por el hombre, lleno de gracia, de amor y de verdad, y buscando constantemente sobre quien poder derramar esa gracia. Hemos creído en un Dios lleno de alegría a quien le gusta la música y que habita en medio de la alabanza de su pueblo; ese es nuestro Dios, un Dios feliz y alegre por las victorias de su pueblo, lleno de gozo por los logros de sus hijos, y ese carácter de nuestro Dios debe ser formado diariamente en nuestras vidas, y en esa misma medida esa alegría será reflejada diariamente en las vidas de aquellos que anhelan su presencia y que están dispuestos no solo a vivir por Él, sino también a morir por Él.

Usted puede ser Sacerdote, y tener miles y miles de personas en su Iglesia, usted puede ser Presidente de un Canal de TV  y llegar a muchos lugares con el mensaje de Cristo, usted puede ser y hacer tanto pero ninguna de estas cosas significa nada si usted no ha logrado formar el carácter de Cristo en su vida." Qué tremenda verdad, cuando el carácter y la persona de Cristo es formada en nuestras vidas ya no vivimos nosotros, ahora Cristo vive en nuestras vidas, y el gozo y la alegría de vivir con Él es la principal motivación que tenemos para ser verdaderos discípulos del maestro, y seguidores de su ejemplo y de su vida de excelencia y de amor.

Salgamos a la calle, al trabajo, a la escuela, con el gozo del Señor, y la alegría de vivir con Él. La vida cristiana será entonces emocionante y real.
Pidamos a Dios que todo vestigio de hipocresía y de falsedad sea quitado de nosotros, y que nuestro rostro refleje a cada instante, los siete días de la semana, "La Alegría de Vivir con Dios."

Virgilio Santana Ripoll

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