El periodo después del abuso y de la herida, el corazón y la mente de la persona abusada se llena de preguntas e interrogantes que casi nunca encuentran respuesta, debido a que difícilmente se atreva a contárselo a otra persona. Hasta te puedes cuestionar de por que te esta sucediendo esto a ti, que has estado asistiendo a la iglesia durante toda tu vida. Quiero decirte que nadie merece el abuso, mucho menos tu. Se que no has sido perfecta, pero ¿Quién lo ha sido? Tal vez te están forzando a que te sientas culpable, pero yo te digo hoy que por tu culpa Cristo:
`` Llevo el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia`` (1ra Pedro 2,24)
Dios te ha hecho libre. Tienes derecho a la libertad. Tú tienes derecho a ser comprendido y tienes derecho a ser respetada. No mereces el abuso, ni físico, ni verbal, ni emocional y amenazante, ni sexual ni de ningún tipo. Si en este momento estas sufriendo abuso, hay cosas que tienes que saber acerca de el:
1- Díselo a alguien. No sufras en silencio. Busca a una persona de confianza, un director espiritual o un consejero cristiano y cuéntale lo que estas viviendo. Si no lo has hecho en el pasado, comienza a hacerlo ahora.
2- Nunca toleres el abuso de nadie, de ningún tipo y bajo ninguna circunstancia.
3- No te creas la mentira de que te mereces lo que estas pasando por algo Que hiciste. Nadie merece sufrir abusos de ningún tipo.
4- No esta mal que sientas enojo contra la persona que abuso de ti, pero no descargues ese enojo contra nadie. No te desquites con nadie, pero tienes que ponerle fin al abuso, aunque para eso, tengas que recurrir a la iglesia y a las autoridades competentes de tu ciudad.
5- Si te violaron, no te creas la mentira de que ya no eres pura y que no tienes por que guardar tu pudor y tu pureza. Eso es mentira de Satanás. Tú todavía eres pura; nunca caigas en promiscuidad por nada que te haya pasado.
6- Vas a requerir muchas dosis del amor de Dios y estar en compañía de otros cristianos que te apoyen y te recuerden las promesas de Jesucristo para ti. Busca una comunidad, una iglesia donde pertenecer y donde servir a otros. Recuerda que cuando ayudas a otros y les sirves, estas en el camino más rápido para salir de tus traumas emocionales.
Diana Peña Camacho
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